"DIME UNA ADIVINANZA", TILLIE OLSEN
Prólogo de Jane Lazarre
“¿Por qué no nos mudamos a Ivy, donde los tratan como colegas, al menos en la escuela. Allí hay tres niños negros y sus padres son médicos o jueces, y a uno de ellos siempre lo eligen presidente de algo, solo para demostrar lo democráticos que somos.”
“Es hija de su época, de la depresión, la guerra y el miedo.”
Llegué recién ahora a Tillie Olsen pero dicen que mejor tarde que nunca. En el prólogo, su amiga por más de treinta años, la inmensa Jane Lazarre, dice sobre la autora: “La obra de Olsen se inscribe dentro de una tradición de radicalismo judío centrada en la lucha por la justicia económica, racial y de género. (…) Escribe toda su obra desde ese campo de batalla, peleando contra la injusticia con historias de aguda perspicacia, excavando en las capas más profundas del lenguaje.”
“Dime una adivinanza” reúne cuatro relatos extensos (uno de ellos da título al libro y algunos personajes aparecen en varios relatos) que ahondan en los temas que le interesan a Olsen (la autora tuvo que dejar sus estudios para trabajar y ayudar a sus padres que eran activistas políticos de origen ruso): la pobreza y la imposibilidad de ascenso social; familias con múltiples hijxs donde la madre queda reducida al espacio de la casa (como cárcel), y con la ambivalencia y frustración de no poder lograr la convivencia de la maternidad con una profesión o intereses propios como en “Aquí estoy, planchando”. Es un título que me interesó especialmente porque la coma que lo divide en dos partes contribuye en armar la polisemia de sentido: por un lado, si se lee de corrido, muestra el hastío de realizar una tarea estática y mecánica y, por el por el otro, la primera parte, “Aquí estoy”, habla de una resistencia, de un permanecer luchando, no doblegarse nunca.
Otro tema que militó Olsen desde su escritura y su vida es la racialidad como en “Oh, sí” (asociado al Gospel) cuya primera línea dice: “Son las únicas blancas que hay allí sentadas, en la penumbra de la iglesia de los negros”. Las blancas en un espacio
eminentemente negro. Dos niñas amigas, una negra y una blanca, que poco a poco se irán distanciando por las reglas sociales que surgen desde las familia, la escuela y la situación económica de cada una.
“Parry (la niña negra) casi nunca lleva libros a su casa porque, al fin y al cabo, ¿Dónde hay espacio o tiempo para ellos? ¿Y de que sirven?”
“¿Qué barco marinero? narra el regreso de un marinero, como un Ulises derrotado, que intenta asistir económicamente a una familia numerosa cuando él mismo esta totalmente perdido. El dinero aparece como un anestésico y un modo de tapar situaciones extremas.
El relato “Dime una adivinanza” reúne a la familia extendida, aquellos que aparecen en los otros relatos, y problematiza los quiebres que se producen en los vínculos de pareja luego de una vida entera juntos y la necesidad de la mujer protagonista de tener absoluta soberanía sobre su deseada soledad y sobre su cuerpo enfermo. VER EN IG

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