"ALIENS Y ANOREXIA", CHRIS KRAUS
No soy inmune a los títulos que publica Cajanegra en su colección “Efectos colaterales”. Todo lo que leí hasta ahora me gustó (y mucho): “Detalle infinito” Tim Maughan; “Vaquera invertida”, McKenzie Wark; “Píldora roja”, Hari Kunzru; “Faltas”, Cecilia Gentili; “En la sombra del sueño americano” David Wojnarowicz y ahora este de Kraus.
No conocía a Kraus y me pasó que, mientras leía este libro, me llegaron varias recomendaciones sobre “Amo a Dick” (1997) una novela que, según el texto de contratapa, conforma el inicio de una trilogía junto a “Sopor” (2006) y cierra con “Aliens y anorexia”. Kraus es norteamericana pero repartió su infancia entre Estados Unidos y Nueva Zelanda. Es escritora, crítica y cineasta.
“Aliens y anorexia” tiene una estructura que enlaza hechos que, aparentemente, no tienen un vínculo directo o lógico. El libro hilvana la experiencia de Kraus en primera persona, a fines de los 90, cuando filma su primera película “Gravity & Grace” (basada en la obra homónima de la filósofa mística Simone Weil), y sus infructuosos intentos porque ingrese en el circuito cinematográfico; sumado a un zoom en la vida de Weil y del artista Paul Thek, quienes iluminaron con sus obras y pensamientos gran parte del siglo XX y éste. Además, se cruza con la figura del alien como “aquel que se transforma” y que vienen a utilizar-poseer nuestros cuerpos (utilizado como metáfora del capitalismo más brutal).
“Los cuadernos de la época de la guerra de la filósofa Simone Weil, publicados como “Gravity and Grace”, son crónicas de su voluntad de esperar a Dios. En mi película homónima, un grupo de lunáticos fervientes esperan que los aliens los rescaten, en un suburbio de Nueva Zelanda.”
Kraus se obsesiona e identifica con Simone Weil quien estaba afiliada al partido comunista y, progresivamente, abandona todas sus posesiones materiales para dedicarse por completo al cuidado de otras personas: desde la enseñanza (era maestra), como enfermera y, hacia el final de su vida, a los 34 años, abandona el alimento hasta la inanición (de ahí la anorexia de Weil y de Kraus).
“A Weil la impulsaba un pánico de altruismo, una empatía tan absoluta, que era incapaz de separar el sufrimiento por todo lo que presenciaba de su propio dolor.”
Kraus analiza el funcionamiento del mercado del cine y del arte, sobre todo en el circuito donde se compran productos audiovisuales que quedan afuera de los grandes festivales.
En este análisis, en paralelo, hace un recorrido por la obra artística de Paul Thek pero, sobre todo, por aquella concepción del mundo basada en lo que Weil y Thek trabajaron que es el proceso de “decreación”, de desaparecer, destruir el yo para que se manifieste la obra. Thek trabaja en sus obras con materiales que provienen del descarte o de lo obsoleto.
“Aliens y anorexia” es un libro ecléctico, un mosaico de experiencias y una cosmovisión sobre el arte contemporáneo que se desarrolla dentro de un capitalismo que destruye todo y, a la vez, plantea la idea del cuerpo como soporte para explorar y experimentar y espacio de transformación para uno mismo y para el arte. VER EN IG

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