"COMO FÓSFOROS DE LUCIFER", CHARLOTTE BRÖNTE



“Un deseo tan fuerte por tener alas, una sed tan urgente de ver, de saber, de aprender.”

 

“Siento que estamos todos enterrados aquí. Me gustaría viajar, trabajar para vivir una vida de acción.”

 

 

Este libro compila algunas de las cartas que Charlotte Brontë envió a su amiga de toda la vida, Ellen Nussey, sus editores Smith, Elder & Co. y una carta a su hermana Emily (autora de “Cumbres borrascosas”).

 

Charlotte Brontë tuvo una infancia algo distinta a la mayoría de las mujeres a principios del siglo XIX porque recibió algo a lo que casi ninguna podía acceder: educación.

Gracias a esos estudios pudo ser maestra e institutriz y, en paralelo, desarrolló una carrera como escritora bajo el seudónimo masculino de Currer Bell para que sus obras fueran aceptadas (la escritura de una mujer era banalizada y puesta en juicio).

 

La elección de este seudónimo vuelve interesantes las cartas a los editores porque, en este esfuerzo por borras las marcas de “lo femenino”, cambia la adjetivación, aparece el intento por escribir “como lo haria un hombre” (distante, desafectivizado?) pero, por otro lado, esto habilita una conversación simétrica, entre pares. Desde acá se puede exigir mayor remuneración, visibilidad, discrepancias en los pedidos de correcciones (sobre todo en “Jane Eyre” que fue un éxito absoluto pero también muy cuestionado).  

 

Las cartas, muchas veces lo expresan abiertamente y otras lo dejan entrever, son encendidas, fuegos, como el título de este libro. Estas cartas se vuelven un espacio privado, a salvo, en el que no existe el encorsetamiento de la sociedad, nadie está mirando. En esas cartas Brontë puede quejarse por la falta de libertad, del trabajo excesivo, de la baja remuneración, del mundo restringido para las mujeres y no poder mostrar lo que realmente desean y piensan: “la ausencia de los amos me libera de la obligación de esforzarme por parecer siempre tranquila, alegre.”

 

Pero, además, puede expresar sus sueños, su proyecto de establecer una escuela con sus amigas de infancia y profundizar en la profesionalización de su trabajo como docente y escritora. Alienta a su amiga Ellen: “Sé valiente, inténtalo por ti misma, tú puedes dedicarte a la enseñanza.”

Brontë es un espíritu resiliente y corrido de eje para su época, y entiende que su escritura es el único modo de atravesar las muertes prematuras de sus hermanas. “Ya no hay Emily, en el Tiempo o en la Tierra.”

 

“Como fósforos de Lucifer” funciona como un portal de entrada a una época, a un modo de estar en el mundo de las mujeres y al pensamiento de Charlotte Brontë, una mujer a la que no le alcanza lo que le propone el mundo y que está dispuesta a transgredir algunas reglas para cumplir varios de sus objetivos. VER EN IG 


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