"CONTINUIDAD DE EMMA Z.", ARIEL MAGNUS
“Aquel anciano ciego le había asegurado que era un personaje de ficción, algo que Emanuel ya había decidido ser hacía décadas. Lo que no estaba preparado para aceptar, era que ambos mundos estuvieran fusionados en el mismo, como si la verdad (o la mentira) fuera una nacionalidad o un credo del que uno podía hacerse cargo, o no.”
“Borges dice que el cuento (Emma Zunz) no le gusta porque su tema es la venganza, algo que él considera inútil y cruel. En su opinión, la única venganza (y el único perdón) es el olvido.”
Esta novela tiene una estructura fragmentaria porque se va armando como una especie de ejercicio de escritura y reescritura de versiones “engordadas” (y con sensación de multiverso) del cuento original de Borges, “Emma Zunz. Refuerza esta estructura por partes que el narrador es particular porque es un médico suizo que atendió a Borges cuando estaba enfermo en Ginebra y no tiene idea de quién es realmente su paciente, hasta que su esposa le regala un ejemplar de “El Aleph” y accede a ese mundo de venganza concentrada en dos páginas y media.
La continuidad que declara el título no es solo hacia adelante y al futuro: qué le habría pasado a Emma Zunz luego del asesinato de Loewenthal y del sexo con el marinero nórdico? Y si se casaba? Y si tenía descendencia? Qué otras vidas posibles se abrían para esta mujer que había pasado una parte de su infancia en un orfanato y luego vengado la muerte de su padre?
Magnus despliega todo ese multiverso y, tanto los personajes del relato original como los nuevos, hijxs posibles, maridos posibles, cobran volumen e interactúan entre sí: el médico conversa con un personaje llamado Martín Kohan, que investiga el germen de “Emma Zunz” en otros relatos de Borges y se propone un linaje entre Borges y Arlt, no es simultáneo (grupo “Florida” y “Boedo”), sino uno precursor del otro: “Kohan se pregunta de qué podrían ser precuelas todas las narraciones de Borges juntas, para enseguida contestarse que de “Los siete locos” y “Los lanzallamas” de Roberto Arlt.” (en un momento se juega con la idea de que un tal Erdosain, jugador y estafador, es el que engañó al padre de Emma y no Loewenthal).
Los relatos de Borges navegan esta narración y se entrecruzan con Emma Zunz, a veces lateralmente, y a veces como lugares de referencia o nombres de logias que ni una brújula podría ubicarnos: Tlön, Uqbar (les suena?)
La novela juega con el nudo de la escritura de Borges: utilizar a la literatura como artefacto para plantear mundos que se cruzan, duplican, espejan y es imposible definir qué es realidad y qué es ficción. El personaje Onetti, que se encuentra con Emanuel (hijo de Emma), le comenta: “No te aflijas muchacho. Esto de mezclar realidad y ficción es algo que Unamuno ya hizo a principios de siglo…Después vino Borges…Yo mismo llegué medio tarde…”
“Mientras la historia se hacía cada vez más científica, nosotros jugamos a volver a los tiempos de Herodoto, a demostrar que toda escritura es un artificio, un procedimiento retórico, para devolverle a la palabra ficticia el valor perdido, o restarle a la otra el que malamente se ganó.” VER EN IG

Comentarios
Publicar un comentario