"DIARIOS", KATHERINE MANSFIELD



“El tipo de mente que amo tiene que tener lugares salvajes, un huerto enmarañado, un bosque descuidado, la posibilidad de encontrar alguna serpiente, un estanque cuya profundidad nadie haya sondeado. Además, debe tener lugares reales donde esconderse.”

 

“Aquí juego el papel de dama de corazón débil y pulmones de cuero. Por el momento parecen “comprarlo”.

 

“Me sorprende haber hecho un bosquejo tan crudo. Debería desarrollarlo por escrito. Mi mayor defecto consiste en no desarrollar por escrito lo que imagino.”

 

Estos “Diarios”, que compilan el año 1910 y luego 1915-1922 (hay una parte que Mansfield destruyó), publicados post mortem con comentarios de su marido John Murry, son mucho más que el registro del cotidiano. Son la clave para entender un modo de pensar el mundo, el lugar como mujer en esa época, la enfermedad y, a través de ella, el registro de un cuerpo siempre agotado y una salud mental muy frágil.

 

En el recorrido por los años de la Primera Guerra Mundial y los siguientes, se abre el universo de esta autora, y en muchos sentidos. Mansfield tiene tuberculosis y eso define un estado de malestar, dolor y opresión permanentes. En el Diario se registran entradas sobre cómo la afecta el clima, los traslados de Londres a París (interrumpidos por la guerra) y a pueblos de Italia para hacer rehabilitaciones. Y esto afecta su psiquis y lo afirma con momentos de una profunda depresión, incertidumbre sobre su vida futura, y la nostalgia marcada de su Nueva Zelanda natal.

 

Pero, por otro lado, se abre un campo inmenso que es el literario. Nos llegan sus lecturas que son el sedimento de su escritura: Dostoiesvki, Henry James y Chejov como el cuentista más admirado y en quien busca inspiración para definir su propio estilo. Hay notas de lectura y podemos ver cuál es el recorte de esos autores que lleva a sus propios textos, qué debe reformular y que no. Y también hay borradores de relatos, reescrituras, versiones de cartas sin enviar. Un trabajo constante con el lenguaje que proviene de imágenes de la naturaleza y también de lecturas que abordó, hacia el final de su vida, asociadas a la espiritualidad y el misticismo como “Cosmic Anatomy and the structure of the ego” (clasificado como New Age en ese momento).

 

Mansfield se reconoce una gran procrastinadora. Las ideas fluyen en una mente que no descansa pero no logra bajarlos a la escritura con el rigor y la frecuencia que prefiere.

 

Mansfield se deshace en esos Diarios, se diluye y repliega con reflexiones sobre su fobia social y la soledad como un valor, los chismes con amigos y la tristeza infinita por la muerte de su hermano en la Guerra.

Estos Diarios despertaron la urgencia por leer sus libros de relatos como “Fiesta en el jardín” o “En la bahía”. La leyeron?

 

“Hoy a la hora del atardecer se abrieron los cielos. Apareció una explosión brillante de pétalos celestiales. Lo contemplé hasta que esa cosa dura que sentía en el pecho se derritió y se convirtió en la más pequeña de las fuentes, y bebí el cielo y el murmullo."  VER EN IG 

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