RESEÑA "EL PRESIDENTE", CÉSAR AIRA
“Mediante decretos podía pasar por encima del Parlamento. Nada se le podía oponer, era como si dispusiera del rayo de la vida y la muerte.”
Hace unos meses tuve la misma sensación cuando leí “Lugones”, también de Aira. Con este autor siento que se abre un portal donde se interrumpen varios argumentos y donde gobierna la ironía y la acidez (algo que me atrae mucho de su escritura).
Aira toma algunos supuestos universales, procedimientos literarios, y los desmonta uno por uno, dejándolos expuestos, en “ridículo”. Uno tiene la sensación de un absurdo que recorre todo el libro.
“El Presidente” lo leí con terror porque no puede ser reflejo más fiel de nuestra coyuntura actual. El Presidente de la narración no tiene nombre, su investidura es suficiente, y es una especie de vampiro (repele la luz del día) que sale por una puerta trasera de la Casa Rosada todas las noches y camina sin rumbo por la ciudad. En principio, pareciera que recorre los barrios como un modo de acercarse al pueblo, pero no. Observa con distancia, sin involucrarse, cuando todo duerme. Vuelve al amanecer a un cuartucho que parece más un sarcófago.
Aira, a través de este personaje, cuestiona el rol de los primeros mandatarios de nuestro país. Este Presidente es un hombre que mira y piensa pero nunca pasa a la acción realmente. Un hombre enloquecido que fantasea con secuestros planeados por su amigo imaginario de la infancia y dos mujeres, Xenia (a la que envidia por su inteligencia y eficiencia) y La Rabina (una especie de gurú selvática).
Hay una trinidad de edificios icónicos argentinos que simbolizan distintos modos de la corrupción y la ausencia de políticas públicas: la Casa Rosada, El Hospital Argerich (el ala presidencial) y el edificio abandonado “Elefante blanco”, que aquí se llama “Práctico Prestigio”. Los nombres se trastocan para reforzar el absurdo.
A Aira le encanta jugar con los bordes de realidad y ficción y lo explicita: “los cuentos habían sido reemplazados por una vigorosa narrativa realista que abordaba la problemática de la sociedad actual”.
“El Presidente” narra la mente disparatada de un hombre que vive en una burbuja, acomodado en una eterna procrastinación y desconectado e insensible con el pueblo. Es actual, eso es lo más aterrador.
Lean a Aira (no importa cuándo leas esto) VER EN IG
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