"ESCRÍBEME, ORLANDO", CARTAS A VITA SACKEVILLE-WEST (1922-1928)
“Acuérdate de Virginia. Olvídate de todos los demás. ¿Dirías que debo llamar y preguntar si me quieres? ¿Me besarías si te viera, si estuviera en la cama contigo?”
“Mojé mi pluma en la tinta y escribí esas palabras casi de forma automática “Orlando: una biografía”. Tan pronto como lo hice mi cuerpo se llenó de éxtasis y mi cabeza de ideas.”
“Ah, Vita, soy más delicada de lo que supones. Lee entre líneas burra West, ponte los anteojos y las áridas crestas de mi escritura parecerán flores del desierto en primavera, ciclámenes, violetas, todas creciendo y floreciendo.”
Estas cartas de amor que Woolf le escribe a Vita, en un período de seis años, dan la sensación de ser una sola y extensa reiteración de súplicas y nostalgia. No conocemos las respuestas de Vita y, por eso, este correo se parece bastante a un monólogo, siempre ansioso, en el que vemos el fluir de la conciencia de Virginia e inferimos algo de lo que Vita responde. Son bellas y tristes, urgentes y cariñosas con nombres en clave para la persona amada.
Vita nos llega como una imagen fantasmática, lejana, que se desplaza por el mundo de Persia a Rusia y de allí a toda Europa (está casada con un diplomático), mientras Virginia, estática, la piensa y escribe desde Londres o Sussex.
Estas cartas tienen un tono confesional y de complicidad, llenas de chismes, en las que se filtra el cotidiano y a la vez se entremezclan con el trabajo editorial de Woolf en “Hogarth Press” (la editorial que tiene junto a su marido y una de las primeras en publicar a psicoanalistas en esa época), los manuscritos rechazados como el “Ulises” de Joyce, el grupo de Bloomsbury, las charlas en universidades, los ensayos y notas para distintos periódicos del mundo.
Entre sus cambios de ánimo, la agitación permanente y la melancolía se filtran los comentarios sobre su propia escritura, la publicación y recepción de “Al faro”, “La Sra Dalloway” y, especialmente, “Orlando” inspirado en la misma Vita. Orlando es Vita. Y es justamente en el terreno de la escritura en el que Woolf despliega el erotismo, su deseo por Vita y plantea una novela con un personaje trans (fue publicada en 1928) motivo por el que la novela fue cuestionada y rechazada en varias editoriales.
“Escríbeme, Orlando” es una selección de cartas que nos deja entrever a Virginia Woolf humana, en un grado de vulnerabilidad absoluta ante la mujer que ama, directa, sin intenciones de insinuar ni esconder su admiración y deseo por Vita.
“Tengo una visión sin duda falsa y perfectamente romántica de ti en mi cabeza, completamente desnuda, morena como una sátira y muy hermosa. No me digas que es una ilusión.” VER EN IG

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