"ESCRITORES NORTEAMERICANOS", RICARDO PIGLIA



Colección Avenida Independencia

Ed: Tenemos las maquinas

Con fotografías de Walker Evans

 

“Mi entusiasmo por la narrativa norteamericana fue una reacción frente a la influencia de Borges y Cortázar, que hacían estragos entre los escritores de mi generación.”

 

Sobre James Baldwin: “Su crimen es viejo y visible: su propia piel. El mudo lo castiga acorralándolo contra esos límites inciertos: lo identifican con ella hasta tal punto de separarlo de sí mismo.”

 

Este breve libro contiene las notas que Piglia escribió en 1967 para acompañar la selección de cuentos de escritores norteamericanos que fueron publicados bajo el nombre “Crónicas de Norteamérica”, una antología editada por Jorge Álvarez y Piri Lugones.

 

Esta selección compila los perfiles de doce autores norteamericanos que constituyeron, de distintas maneras, la literatura más relevante del siglo XX en Estados Unidos (y sus derivas posteriores al resto del mundo): Capote, Scott Fitzgrelad, Hemingway, Faulkner, Updike, Purdy, Wolfe, Algren, Lardner, Caldwell, Sherwood Anderson y James Baldwin.

 

El libro funciona como una guía de lectura, un catálogo exquisito de autores en el que Piglia comenta sus inicios en la literatura, la creación de un estilo, sus filiaciones literarias y recomendaciones sobre sus obras más representativas. Y realmente funciona esta guía porque no hay mejor lector que Piglia y, yo agrego, mejor recomendador.

 

No había leído a Ring Lardner del que Piglia asegura que en su escritura el narrador es una “presencia esquiva constante” y que esto sirve para “romper la ilusión y quebrar las convenciones de la historia”, mostrándonos todo el tiempo que lo que leemos es pura ficción. Piglia sostiene que “Cortando el pelo” es su mejor relato.

 

O Nelson Algren que decidió vivir en los barrios más difíciles de Chicago porque entendió que no podía escribir sobre adictos, prostitutas y vagabundos si no vivía cerca de ellxs.

“No tienen más amigos que el alcohol: con la borrachera, extraños fantasmas se vuelven contra ellos, bestias alucinadas, y feroces los acorralan, los encierran en esa selva hostil donde los cazadores son los únicos que tienen rostro humano.” Piglia anota que “El hombre del brazo de oro” es una novela insoslayable.

 

Hay una coda final con un apartado sobre “Cuentos policiales norteamericanos” que relata los inicios del género con Joseph Shaw, pasando por Poe, Hammett, Burnett, McCoy, Chandler, y Whitfield, entre otros. Piglia señala las diferencias entre los relatos de “serie negra” y los de la “policial clásica” donde encuentra que hay un trabajo diferente con la determinación y causalidad. “La policial inglesa separa el crimen de su motivación social. El delito es tratado como problema matemático y el crimen es siempre lo otro de la razón.”


“Escritores norteamericanos” es un libro rojo, pequeño, precioso, con unas fotos intercaladas de Walker Evans (más bello no se puede) y la sensibilidad de Piglia para seleccionar, trasmitir ese entusiasmo por los autores que lo impactan y descubrir, cual detective, aquellos rasgos que configuran la escritura de cada uno de estos norteamericanos. Fue lindo llevar a Piglia y a estos escritores en la mochila mientras leía y ahora siguen cerca, por las dudas, como una especie de talismán.  VER EN IG 


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