RESEÑA "FALCONER", JOHN CHEEVER




🪽“LA CAÍDA DE ÍCARO”🪽

“Sé una cosa. No quiero ser tu hermano. No quiero que nadie en todo el mundo diga que me parezco a ti. Prefiero ser un adicto a que me confundan contigo.”

“Besar, mirar con pasión a los ojos de un hombre, era tan antinatural como los ritos y procedimientos en un velatorio.”

“Falconer” se publica en 1977 y se configura como una especie de redención para Cheever. Si bien ya era reconocido por novelas como “Los Wapshot” o “Bullet Park” siempre estuvo a la sombra de autores como Roth, Bellow, Mailer y Updike.

Falconer es el nombre de una cárcel pero para el autor, en contrapartida, esta novela fue una liberación y un modo de exorcizar varios de los temas que se convirtieron en un tormento durante su vida: su homosexualidad reprimida, su adicción al alcohol y a las drogas, el catolicismo como salvación (?), una relación conflictiva con su mujer y, quizás, el elemento central en la novela, la relación endogámica y a la vez de odio con su hermano.

En la ficción, Ezekiel Farragut, llega a la cárcel con una condena a cadena perpetua por haber matado a su hermano, Eben. Según Farragut fue un accidente que terminó mal.

(Paréntesis)
En sus “Diarios” Cheever desmitifica que había escrito “Falconer” porque en un momento había leído algunos de sus cuentos para los prisioneros en Sing Sing. Aclara que siempre le interesó el tema del confinamiento y esa sensación claustrofóbica y de suspensión del tiempo.

Farragut entra en la cárcel y le roban el reloj, por lo que el tiempo desaparece y se vuelve efímero. Él, un ex profesor universitario, está obligado a empezar de cero y armar una especie de comunidad extraña, rota, con otros presos y, además, vive atado a la metadona que equilibra su abstinencia. Los días se suceden con la mente puesta en escenas familiares y con amigos que quedaron del otro lado del muro.

“Falconer”, como en los relatos de Cheever, pone en cuestión la homosexualidad, inclusive muchas veces expresada desde el asco y como algo “antinatural”. Pero, al mismo tiempo, se dan encuentros con hombres en los que los protagonistas disfrutan, se enamoran y viven con felicidad eso que tanto les asusta y que esconden a la sociedad.

Motines, intentos de fuga y la precariedad de todo el sistema carcelario son enfrentados muchas veces con rezos que no llegan a ese dios al que se aferra Farragut (Cheever).

“Falconer” es el último reducto del ser humano, el purgatorio infinito, donde pasa todo y no pasa nada, donde se ruega a dios pero íntimamente cada uno sabe que es su propio verdugo y salvador.  
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