"FLORES PARTICULARES", NORA ECKERT
Título original: “Como todos los demás, solo que diferente. Una vida transexual en Berlín."
“Soy consciente de que en mis comienzos podía parecer que estaba disfrazada pero no era una burla de la identidad de género sino un modo de existir visibilizando en un escenario abierto y expuesto a la vulnerabilidad.”
“En realidad soy totalmente diferente, pero solo se puede ver cuando se ha ocultado el sol, aunque pronto lo mostrare también de día. Solo necesito un poco más de tiempo.”
“La corporalidad masculina queda enmascarada por la imagen de la feminidad: lo masculino y femenino quedan en suspenso.”
Con “Flores particulares” me encontré ante una historia de transición de género distinta a las que había leído hasta ahora porque no es una historia tortuosa y marcada por el sufrimiento. Nora Eckert nació en Nuremberg a mediados del siglo XX, como hijx únicx de padres que ya habían tenido otrxs hijxs en relaciones anteriores. Nora se crió en soledad, con un pésimo vínculo con su padre y, en contraposición, con un vínculo cercano y cómplice con la madre (quien siempre aceptó con amor y acompañamiento la transición de su hijx).
En los 70, en plena guerra fría, Nora se muda a Berlín porque necesita huir de su pueblo (muy conservador) y Berlín se presenta como una ciudad más inclusiva y libre para empezar a explorar acerca de su sexualidad y género (Nora creyó durante su infancia y adolescencia que era un varón gay). Allí se expande un mundo nuevo para ella pero también es donde, en ciertos ámbitos específicos, encuentra barreras y discriminación. El espacio laboral establece una división clara marcada por el día y la noche. Durante varios años, Nora trabaja vestida de varón de día y como mujer de noche, en los clubes nocturnos en los que trabaja. Allí es donde encuentra una red de personas que están su mismo camino o que ya lo han atravesado y facilitan su transición: primero el cambio de vestimenta, luego el tratamiento hormonal y finalmente, con la seguridad de absoluta de esa nueva identidad, la disolución de ese binomio día -noche. Nora empieza a vivir como mujer las 24hs.
Si bien narra varios momentos de adversidad y discriminación, expresa en distintas partes del libro que le llevó mucho tiempo avanzar con la necesidad de la transición porque “nunca sintió angustia por el sexo con el que había nacido, no sentía el cuerpo como prisión”.
Asegura que el cine fue la fuente de su educación sentimental y en las películas encontró el “mensaje” de que todo era posible. De hecho, termina siendo crítica de ópera.
El mundo laboral y el Estado son los ámbitos en los que hay más impedimentos: resalta que las personas trans no podían elegir el trabajo que querían sino aquellos en los que eran aceptadxs (nocturnos y expuestos a más peligros) y el Estado que, en esa época, lxs trataba como “hombres disfrazados”. La burocracia es infinita para hacer el cambio de nombre (primero logró usar un nombre “neutro” y finalmente el cambio a Nora, en 1983).
Nora Eckert afirma que la práctica del sexo fue una reafirmación para su transición y la ayudó a plantearse preguntas acerca de si se consideraba mujer a sí misma, qué papel desempeñaba su corporalidad trans, “cuánta heterosexualidad había entre sus hombres y ella” (con muchos hombres los roles se diluían y se volvían fluidos).
“Flores particulares” narra, sin victimización, el arco de vivencias que permitió que un niño tímido de un pueblo se convierta en una mujer creativa, activista y militante por los derechos de las personas trans.
“El cabaret se convirtió en el lugar de mi producción creativa para una forma de vida alternativa, mi red social, el lugar de mi visibilidad social con la mezcla de vida y arte específica de lo trans. Me permitía practicar la confianza en mí misma.” VER EN IG

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