RESEÑA "LAS LISTAS DEL PASADO", JULY HAYDEN




“Se repite, de tanto en tanto, esa agitación terrible, la insistencia de hasta los más débiles por seguir viviendo en las peores circunstancias.”

“Él está, por supuesto, en el jardín.”

Julie Hayden fue una escritora norteamericana que trabajó 16 años en The New Yorker y en 1976 publicó 12 relatos bajo “Las listas del pasado”. La autora murió muy joven y quedó olvidada hasta el rescate que hizo Lorrie Moore con la lectura de uno de los relatos para un podcast.
Se asocia en el mismo universo de escritura de la propia Moore y también de Deborah Eisenberg y Anne Beattie.

Los relatos, situados en los 70´s, se organizan en dos partes: “Vidas breves” y “Las listas del pasado” que funciona en sí misma como una nouvelle (auque cada parte tiene su propio título se lee como una historia total).

“Vidas Breves” son historias pequeñas, recortes en la vida de personas, en general solitarias y algo perdidas.
Las mujeres aparecen desafiando los mandatos de “buscar un marido” y “formar una familia”. “Tengo treinta años y no tengo hijos ni ataduras” (p.14) dice la protagonista de “Paseo con Charlie”.

O la mujer sin nombre que sale a enfrentar el frío helado de Manhattan con una resaca monstruosa, una petaca roja en el bolsillo de un tapado deshecho, sin rumbo, en “Ratas bebé de un día de vida” (la descripción inicial es de lo más lindo y cinematográfico que leí).

Los personajes caminan por ciudades (siempre es el Sound de Long Island que aparece como “la zona” de Saer) y también en la naturaleza que en estos relatos es omnipresente, y los personajes son observadores atentos, entendiendo el ritmo que impone.

“Las listas del pasado” se enfoca en la vida de Ben, el patriarca de una familia, que está en el final de su vida. Un hombre cuya vida gira alrededor de sus jardines y el cuidado obsesivo de sus flores y plantas, con estrictas listas de tareas a realizar no solo por él y el jardinero sino por el resto de la familia. Los cuidados se heredan de una generación a otra.

Si bien lo vemos presente en el primer capítulo, sus órdenes llegan luego desde el hospital y todo el sistema de funcionamiento de la casa y el jardín permanece inalterado.


Hayden nos muestra que preparar la tierra, sembrar, podar y regar son parte de un ciclo que se renueva cada año, y del mismo modo funciona esta familia que vive en armonía de acuerdo a solsticios y equinoccios, sabiendo que flores y alimañas conviven en este mundo. Del mismo modo, algunas personas caminan sin rumbo fumando por una calle helada y otras planifican la próxima siembra de tomates soñando con un jardín salvaje.  VER EN IG 


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