"LAS REALIDADES DE MME. REALISMO Y OTRAS HISTORIAS", LYNNE TILLMAN
“Frente a lo no familiar, nosotros, el público, fuimos entrenados para confiar en que los museos, como lo hacía la escuela, nos sirvan el arte y la cultura como si fueran trozos de torta: pequeñas porciones de estética, crítica, política e historia.”
“Historias envasadas para el consumo público y la memoria en forma de habitaciones y casas inertes.”
“Los significados proliferan a partir de las imágenes o las palabras; los seres humanos somos máquinas de interpretar.”
No sé cómo llegué tan tarde a Tillman! La descubrí en el podcast de Granta Magazine, en una entrevista a la autora inglesa Claire-Loiuse Bennett, en la que menciona su fanatismo por la obra de Tillman y la amplitud de campos del arte en los que participa como profesora, crítica de arte, escritora y editora. El podcast siguiente era una entrevista a Tillman.
Este libro es una colección de ensayos de Tillman para conocer su modo de abordar las distintas problemáticas que le interesan: memoria, migrantes, psicoanálisis y artistas que dejaron huella con su producción. Está estructurado en tres partes y cada una reúne distintos temas que Tillman trata bajo tres “disfraces”/ “voces”: Mme. Realismo, Paige Turner y “el artista de la traducción”. “Mme. Realismo”, nombre derivado de la contraposición a “Sir Realismo” y la similaridad fonética con “Surrealismo”. Estos textos aparecen como híbridos en los que se borran las fronteras entre ficción y no ficción, una práctica a la que Tillman adhirió con el objetivo de no cerrar sentidos.
Mme. Realismo es una entidad que va adoptando distintos formatos y materialidades (en un capítulo toma forma de catálogo de museo) para poder moverse y mirar(se) desde diferentes perspectivas. Y ese es el eje central del trabajo de Tillman. Cómo pensar/ abordar una temática? Y se contesta: “hay que encontrar una pregunta que no haya sido formulada”. Es esa mirada distinta, dislocada, que ayuda a pensar de nuevo, a revisar lo ya instaurado y fijado.
Mme. Realismo hace sus críticas en los museos con cinismo y humor. A partir de la visita al museo de “Ellis Island”, en conmemoración a todos los inmigrantes que llegaron a Norteamérica escapando de la guerra o buscando un futuro mejor, Mme. Realismo analiza el tratamiento real que recibieron los inmigrantes y las estadísticas que no consideran a los indocumentados y a la “migración forzada”, los miles de esclavos que llegaron desde África. Lo llama el museo de las “contradicciones”.
Uno de mis ensayos preferidos es “Mme. Realismo en el Dreamland de Freud”. Ahí aparece el concepto de “colección” (enfocado en los objetos grecorromanos que coleccionaba Freud) como representación de la ausencia, de lo que falta y nunca puede completarse. El “coleccionista”, tema que aborda también María Gainza en “Un puñado de flechas”, aparece aquí vinculado al de “fetiche”.
A través del segundo personaje, Paige Turner, Tillman reflexiona sobre la escritura y el lenguaje como lugares provisorios, desestabilizados, y que no necesariamente tienen un valor de verdad: “Las palabras están ahí y pueden ser mentira.” Y, al final, hace una referencia indirecta a Derridá con esta idea de que nosotros no hablamos sino que somos nombrados por el lenguaje.
“No seleccionamos las voces. Ellas nos escriben, nos ocupan. En cierto sentido, somos marionetas: para el lenguaje, con el lenguaje.”
La última voz aparece para hablar del arte y de aquellos artistas que impactaron el mundo de un modo irreversible como: David Wojnarowicz, Cindy Sherman, fotógrafa que interpela el lugar del espectador con su trabajo, y Gertrude Stein.
Tillman escribe para seguir pensando la relación “arte-vida” y sus derivas en la sociedad, sus artefactos y producciones materiales y artísticas.
“A veces el trabajo de un artista abre un espacio. Lo llamaré “espacio mental”. Es un espacio para ellos y para otros, donde germinan y ocurren pensamientos, imágenes e ideas aleatorias que pueden tener consecuencias.” VER EN IG

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