RESEÑA "LUGONES", CÉSAR AIRA




“Hay que prestar atención al procedimiento.” (p.105)

“No sé cómo nos atrevemos a hablar de representación teniendo a un escritor entre nosotros.” (p.154)

En “Lugones”, Aira narra una pequeña historia para, a partir de allí, poner en cuestión y desarmar todas las teorías sobre representación, escritura y procedimientos literarios (lo que hace en casi todas sus novelas).

Esta historia registra la llegada de Leopoldo Lugones (quien por momentos será el escritor y por momentos su hijo, con el mismo nombre, y Jefe de la Policía) a un recreo en el Tigre regenteado por una viuda, su hija y una serie de empleados.

La escena inicial parece salida de un sainete: Lugones va armado (¿el escritor que luego se suicidará en la vida real o el jefe de policía-hijo?) y, al bajar del bote que lo deja en el recreo, se tambalea y el arma se dispara hiriendo levemente a la dueña del lugar. Esto genera una serie de reacciones desmedidas en los empleados y la viuda que piensa que directamente “ha perdido la pierna”. Luego, a lo largo del día, irán llegando distintas familias de clase alta que aparecen estereotipados (con una lista de apellidos que son ridiculizados).

Pero el personaje esencial de esta novela es el lenguaje y el desarme de todo el andamiaje del canon literario. Para empezar, el narrador es un yacaré parlante al que Lugones alfabetiza. Con esta figura, Aira le pone una bomba a la idea del escritor entronizado, intocable.

A partir de los diálogos entre los personajes, se dan discusiones sobre los modos de representación de la realidad, qué supone ser escritor (Lugones repite sin parar que él ya no es escritor sumado al terror de la hoja en blanco que aparece en clave paródica); la importancia de los procedimientos literarios; qué es realidad y qué es ficción (la novela tiene momentos surrealistas, oníricos).

Aira ahonda también en el mundo editorial. Trata el tema del papel y el contrabando del mismo, de los correctores, traductores y el rol del escritor.
“Es un poeta, musitó la viuda: hace realidad los sueños.” (p.111)

En una mezcla explosiva entre policial y teatro del absurdo, Aira despliega los temas centrales de su escritura. Los mitos como punto de origen y (protectores) de la literatura (en esta novela hay sirenas, metamorfosis, fantasmas) y el artificio como herramienta para construir la narración.

El doble sentido entre el marqués de Sade y la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) burla al panteón de escritores argentinos consagrados: Borges, Girondo, Macedonio y Quiroga (que aparece como otro disfrazado de escritor).

“Lugones” es una novela ágil, entretenida que se desliza como disfraz y distracción para intentar explicar una y otra vez cómo funciona el entramado de la literatura. Obsesiones de Aira.

“El arte de narrar es un tejido de pequeños y grandes problemas, que van solucionándose a medida que se plantean. Supongo que un novelista experto deja de verlos, pero para mí, se abrían como coloridas flores irresolubles.” (p. 177) VER EN IG 


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