"MATERIALES PARA UNA PESADILLA", JUAN MATTIO
“Singleton nos mostró que vivimos rodeados de objetos genéricos y anónimos. Con comportamientos preespecificados de manera exhaustiva. Y que somos nosotros, los humanos, los que nos ajustamos a ellos.”
“Una memoria es también todo el olvido y todo el secreto y todo el silencio del que somos capaces.”
“Escribir para representar el desorden. Toda literatura debe responder a la pregunta que está en la base: ¿qué es un hecho real y cómo funciona?, pero sabiendo que un esquema narrativo no puede más que deformar lo real. El lenguaje es una vasija demasiado frágil, no puede más que desbordarse por la sustancia que lo excede y lo derrota una y otra vez.”
En esta novela Mattio pone en funcionamiento una maquinaria compleja estructurada en dos ejes clave: el lenguaje y la memoria, materiales que, a su vez, se despliegan de maneras muy diversas.
El narrador recibe de Katy, una amiga-amante, investigadora de la Biblioteca Nacional y con una enfermedad terminal, el legado de escribir un libro que ella no podrá.
Convertido es una especie de investigador-detective, el narrador sigue las huellas de esos materiales que Katy ha dejado en los archivos de su Gerät (especie de Drive infinito donde las personas concentran la información de sus vidas).
Esta investigación se centra en la verificación de la existencia de un grupo de psicólogos, lingüistas y escritores que fueron reclutados por la SIDE, en la época de la dictadura en Argentina, para ayudar a mejorar un dispositivo llamado “Hermes” que tenía un sensor de sonido para detectar palabras clave en las conversaciones entre supuestos terroristas. Modos de perseguir a través del lenguaje. El objetivo es confirmar y dar cuenta de ello.
La narración tiene saltos temporales desde un presente en 2040 y flashbacks permanentes, como luz estroboscópica, hacia un pasado reciente o a los años ‘70. Los materiales que releva el narrador son disímiles y se pierde en una maraña de cassettes con grabaciones de testimonios de la época en que fueron reclutados estos profesionales, de investigaciones médicas sobre las fallas en el lenguaje y, a la vez, en espacios como “Die Toteninsel”, una isla virtual creada por una ex hacker japonesa, en los que las personas buscan “conectar” con seres queridos que han muerto. Este lugar me hizo pensar en algún círculo del Infierno de Dante, en ese presente eterno, idéntico, en el que la tortura se repite en loop.
Hay una frase que dice el narrador casi al final que es: “necesito aprender a leer”. Y creo que ahí se resume el núcleo de la novela. Necesita leer los distintos formatos de lenguajes (cassettes, artículos de investigación, realidad virtual); necesita leer los comportamientos y pensamientos de los otros; necesita leer el presente para entender por qué su madre se “enfermó de lenguaje” y ahora es un fantasma que lo acecha. En definitiva, necesita leer esos materiales para comprender algo de esa tristeza que lleva a cuestas y de esos fantasmas que vuelven siempre en forma de pesadilla. VER EN IG

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