"Q.E.D., LAS COSAS COMO SON", GERTRUDE STEIN
Prólogo: Tamara Tenembaum
“El mundo moderno no es lugar muy apropiado para las sutilezas temerarias: los riesgos son demasiado grandes.”
Stein escribió esta novela-ensayo en 1903 pero no fue publicada hasta 1950 por las temáticas que planteaba y que estaban clausuradas para la época. Además, su pareja, Alice Toklas, se opuso a la publicación por la cantidad de datos autobiográficos que aparecen en el libro.
El libro está prologado por Tamara Tenembaum y este análisis inicial contextualiza muy bien la obra y focaliza en algunos tópicos clave que ayudan a abordar mejor la novela.
El primero, y central, es que esta nouvelle (porque es muy cortita) no es de peripecia, no se trata “de lo que pasa” sino de lo que “se dice”. Por eso es una “novela-ensayo” en la que tres amigas de vacaciones, Adele, Helen y Mabel, desarrollan distintos temas que las atraviesan y, cada una, de alguna manera, representa distintas ideas, valores y cosmovisiones. Hay una voz en tercera, además, que describe las emociones que circulan entre las tres.
A partir de estas voces narrativas, Stein define una especie de manifiesto de los temas que la interpelan, en 1903, como el de las clases sociales (sobre todo, la clase media), las emociones en general y el amor lésbico en particular. Mientras leía tuve la misma sensación que con los libros más ensayísticos de Virginia Woolf como “Un cuarto propio” o “Tres guineas” (sobre los espacios y roles que ocupan las mujeres y la economía) que parecen corridos de época de tan actuales y vigentes.
Entre las tres existe una conexión atravesada por el erotismo, pero son Adele y Helen quienes van descubriendo, a pesar de disquisiciones marcadas por los valores y moral de la época, que se están enamorando y que eso impone tanto luchas internas como un ocultamiento de los gestos de ese amor al mundo.
El título del libro, “Q.E.D., las cosas como son” (“Quod erat demonstrandum” o “como estaba siendo demostrado”, fórmula que se utiliza al final de una exposición para la demostración de algún argumento o teorema), ya nos prepara para un tono y un estilo del ámbito de la filosofía o de la lógica, más profuso y de exposiciones y argumentaciones extensas, y distanciado de esas emociones con las que luchan por controlar las tres mujeres.
Las tres amigas-amantes representan a la clase media de principios de siglo XX, que se mueven entre ciudades cosmopolitas y modernas, de Nueva York y Boston a Florencia, Roma y Siena y que viajan sin compañía de varones. Se establece una comparación constante entre la cultura europea y la norteamericana: “Esta hermandad americana es más profundamente conformista que la raíz europea, puesto que en los americanos el conformismo proviene del interior. Todos se parecen entre sí porque no tienen imaginación individual. La hermandad europea se conforma al modelo establecido por economía o tradición , pero siempre muestra una patética intención de afirmar su individualidad en la forma de ponerse un collar o en el lazo de un pañuelo.”
“Q.E.D., las cosas como son” es una novela-ensayo que analiza y tensiona los límites de la “virtud” y los “valores” de la clase media, explora y permite asomarse a un amor lésbico sin velos y al entendimiento de las emociones retenidas y racionalizadas. VER EN IG

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