"REGRESO A LA TIERRA", VARIOS AUTORES (TESTIMONIOS DE ASTRONAUTAS)




“Si vas a administrar una nave espacial (hablando de la Tierra) tienes que tener mucho cuidado sobre cómo empleas tus recursos, cómo dispones de la tripulación y cómo cuidas la nave.”

 

“Veintidós minutos después de cruzar el Ecuador, el Atlantis rozó el círculo polar ártico. La profundidad de la noche invernal en el hemisferio norte era ideal para ver las luces de la aurora boreal. Las vi subir y bajar en una danza efímera. Me alegraba saber que tenía entradas para la siguiente función que comenzaba en noventa minutos.”

 

Me gusta el catálogo que armó la editorial mexicana, gristormenta, con esta colección “Disertaciones”. Ya había leído otro de esa misma colección: “La lengua es un lugar” en el que varixs escritorxs narran su experiencia de traducción y extranjería al escribir un tiempo en su lengua materna y otro tiempo en la lengua de adopción, en general, por migraciones a otros países.

 

“Regreso a la Tierra” reúne nueve testimonios de astronautas (el 99% varones y en su mayoría norteamericanos y rusos) en los que, bajo distintos formatos (libros, bitácoras de viaje y memorias), registran su estadía en alguna estación espacial o en alguna misión a la Luna, pero especialmente qué sucede en el después, cuando regresan a la Tierra. Esa es la cuestión. ¿Cómo volver a adaptar el cuerpo y la mente para rearmar alguna especie de cotidiano?

 

El libro está organizado por décadas, del 60 en adelante, y esto provoca un efecto doble: por un lado, podemos ver la progresión de conocimiento adquirido entre décadas, el descubrimiento y optimización de los materiales que utilizan para las naves y los trajes, la precisión y las tecnologías aplicadas a la automatización de muchas de las tareas (de telón de fondo, las guerras de Corea y Vietnam, la mayoría son ex combatientes y la Guerra Fría que activa esa carrera demencial entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética).

Por otro lado, lo que aparece como relato común, en cualquier época, es la sensación de éxtasis por lo vivido, la adrenalina, el extremo control y, sobre todo, cómo transmitir algo que no va a ver ni vivir casi ningún otra persona en el planeta.

 

El registro de los cambios en la corporalidad, cómo les afecta la ingravidez con el paso de los días y meses, la pérdida de masa muscular pero la ganancia de asistir, como en un show inmenso, a cada rincón de la tierra cada vez que la estación da una vuelta más y la sensación de infinitud de las estrellas y el espacio.

 

Hay una especie de consenso en que estas experiencias cambian el modo de concebir cómo vivimos en este planeta, cuáles son las prioridades vitales y el imperativo de cuidar esta “nave” que habitamos. Varios astronautas manifiestan pensar a la Tierra como una gran nave.

 

El libro tiene como epílogo una entrevista a Elon Musk, de hace unos años, cuando ya pensaba en armar lo que sería “Spacex” para probar modos más eficientes para las misiones actuales y, a largo plazo, planificar un éxodo para pocos, ricos e intrépidos, para colonizar Marte y vivir a lo “Bradbury”.

 

Sobre la cápsula con la tripulación entrando en la atmósfera terrestre: “Es la sensación de caer por las cataratas del Niágara en un barril en llamas.” (Anousheh Ansari, astronauta mujer iraní). VER EN IG 


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