"RU", KIM THÚY



“No tenía puntos de referencia ni herramientas para poder soñar, para poder proyectarme hacia el futuro, para poder vivir el presente, en el presente.”

 

“Mi madre quería que aprendiera francés e inglés con rapidez dado que mi lengua materna se había vuelto no ya irrisoria, sino inútil.”

 

“Recuerdo a los alumnos de secundaria (en Canadá) que se quejaban de su curso obligatorio de Historia. Ignorábamos que aquel curso era un privilegio que solamente los países en paz pueden permitirse. En otra parte, la gente está demasiado preocupada por su cotidiana supervivencia para tomarse el tiempo de escribir su historia colectiva.”

 

En 2024 fui a una charla en el Malba, en el marco del FILBA, para ver al escritor Jesse Ball (al que recomiendo mucho). Pero en esa charla también iba a participar una escritora vietnamita. Era Kim Thúy. La mujer más sonriente que había visto en mucho tiempo. Esa sonrisa inmensa iba acompañada de un vestido floreado y unos tacos fucsias. Hacia el final de esa charla sabría, por palabras de la misma autora, que esa expresión colorida y sonriente era una de las maneras de la resiliencia que había aprendido a base de tanta opresión, exilios forzados y silencios eternos.

 

“Ru”, en vietnamita, significa “canción de cuna” o “arrullar” (en francés, “arroyuelo” y en sentido figurado “flujo de lágrimas”). Y es que este libro de memorias se configura como un canto en voz baja, imperceptible, que busca un refugio definitivo y la paz que nunca existió.

 

En esa charla del Filba Kim Thúy dice, a modo de carta de presentación: “ Crecí en Vietnam durante la guerra bajo el régimen comunista. Durante tres años los soldados vivieron en nuestra casa. Todos teníamos que mentir. En la escuela debíamos denunciar cualquier actividad antipatriótica, música o libros prohibidos. El peso de esa información es algo que no le podes cargar a otros, entonces vivimos en completo silencio. Cuando no se puede decir se suspenden las emociones.”

 

Kim Thúy y su familia logran escapar a Malasia donde viven más de un año en un campo de refugiados, en las condiciones más abyectas y  aterrados. Finalmente, logran exiliarse a Canadá.

 

“Ru” narra sus recuerdos cuando tenía diez años y de trasfondo se desarrollaba una guerra, que nuestra mirada occidental llama “Vietnam” y que oriente, aclara en la entrevista, conoce como la guerra con “América”. La autora comenta: “Era lo suficientemente chica para no saber lo que estaba pasando pero tenía la suficiente edad para no olvidar.”

 

 “Ru” muestra las irrupciones de los los cambios en la vida de la autora: de costumbres, de escuelas, de lengua. Kim Thúy aprendió inglés y francés porque debían asimilarse rápidamente en Montreal y luego, en un viaje a Vietnam le marcan que ha perdido la lengua materna. Es una extraña en su país natal. “Como inmigrantes no teníamos las palabras suficientes para poder contar.”

 

Como la magdalena de Proust, la autora reconstruye su pasado en Vietnam, cuando vuelve unos años a Hanoi, a partir de los olores de las cosas más simples y cotidianas, de ciertas flores, comidas, el olor en la calle.

 

La autora sostiene que el silencio tiene una función social y lo ve reflejado en la literatura ya que leer obliga a hacer esos espacios, detenerse y huir del cotidiano. La posibilidad de reflexión en contra del shock del adoctrinamiento y la violencia.

 

“Ru” es un libro de memorias dolorosas y a la vez de posibilidad de reconstrucción de una vida aunque Thuy haya aprendido a despojarse de casi todo, a viajar liviana de un lado para el otro, con la convicción de que en realidad no hay espacio en el mundo donde echar raíces.

 

“Viví en paz mientras Vietnam ardía, y solo supe de la guerra después de que Vietnam hubiese guardado sus armas. Creo que la guerra y la paz son amigas y se burlan de nosotros.” VER EN IG 




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