"TRES INVIERNOS EN PARÍS", DIARIOS ÍNTIMOS (1961-1964), MARTA MINUJÍN


 

“Ya no tengo libertad entre tanta que tengo.”

“Esta vocación es un destino trazado que no puedo evitar.”

“Soy salvaje por naturaleza”

“Soy herida por una flecha de libertad”


Estos diarios que recopilan los 3 años que vivió Marta Minujín en París (entre los 18 y 21 años), gracias a haber ganado la beca Patronné, muestran la semilla de la artista inmensa que es hoy.

 

Una niña, porque los diarios son los de una niña con la certeza absoluta sobre quién quería ser en el mundo artístico. Una niña (en París la terminan apodando “La fille de Montparnasse”) que estudia a escondidas de sus padres, en simultáneo, en la escuela de Bellas Artes, en la Prilidiano Pueyrredón y en la Cárcova, además de ir como oyente a las cátedras de Filosofía y Arquitectura. Tenía 17 años. En ese año se casa, también a escondidas con Bebe, el amor de toda su vida.

 

El principio de esos 3 años desenfrenados es arduo, agobiada por el desarraigo, la soledad, el hambre y el frío (en estos años vivirá mudándose de hoteles de mala muerte a talleres prestados).

 

Minujín sabe que está en el lugar y tiempo correctos. Que París es el centro de ebullición y circulación del arte y, desde allí sueña con Nueva York, Tokyo, Berlín y Venecia.

Y sabe que es el momento correcto porque en las reuniones diarias en los bares de Saint Germaine están Julio Le Parc, Krasno, Luis Felipe Noé, Alberto Greco, Alicia Penalba, Cortázar y Pizarnik (sí, se vuelven muy amigas).

 

Minujín es una esponja que observa, incorpora y digiere todo lo que ve en museos, cines, música. Ojerosa y desnutrida se impulsa para trabajar en sus propias creaciones. Acelerada, maníaca, el único modo de sentirse viva.

 

Conviven tensiones respecto de sus emociones y los espacios. Quedarse en París y ganar un nombre o volver a Buenos Aires y quedarse con “su amor”, como llama a Bebe. Sabe que su lucha es una sola y es ganar un lugar como artista, ser vista, admirada.

“Esperaba que apareciesen, para que ellos, al verme, se dieran cuenta de que tenían enfrente a una genia de 18 años.”

 

De a poco, entre vernissages y muestras, entiende los modos de circulación del arte, el circuito de Bienales y concursos, los “consagrados” y los que esperan ser tocados por la varita mágica de un marchand o un artista exitoso para dar el gran salto.

 

En las primeras páginas, Minujín se pronuncia “apolítica” frente a las discusiones que se dan en el contexto de la Revolución Cubana (’59) y la Guerra de liberación de Argelia (’62) del colonialismo francés. Hoy no podemos pensar en Minujín en esos términos con las obras que vinieron después: el “Parthenon de los libros prohibidos” con el que celebró la vuelta de la democracia a la Argentina en el ’83; la obra “Pago de la deuda externa”, esa icónica foto con Andy Warhol con mazorcas de maíz (el oro argentino) a sus pies como modo de pago.  

 

Los diarios tienen la intensidad de una adolescente y la sabiduría de una artista consolidada. Entre estos dos extremos se mueve el espíritu de una de las artistas más importantes del planeta que hoy, a sus 81 años, sigue creando y exponiendo al grito tan propio de “ARTE, ARTE, ARTE!!!!”

 

“Yo lucho por mi cuenta, por algo que me exige a tal punto que el arte parece otro ser que necesita de mí.” VER EN IG 


Comentarios

Entradas populares de este blog

"LA MALA COSTUMBRE", ALANA S. PORTERO

"LAS REGLAS DEL MIKADO", ERRI DE LUCA

"DIME UNA ADIVINANZA", TILLIE OLSEN