"TRES VIDAS", GERTRUDE STEIN
“La negra Rosie hosca, infantil y cobarde, refunfuñaba y se quejaba y aullaba y se mostraba odiosa como una bestia.”
“Tres vidas” fue publicada en 1909, en el nacimiento de las vanguardias artísticas en el mundo, con epicentro en Europa. Stein, migra desde su Pensilvania natal a Francia para vivir en ese vórtice de nuevos lenguajes, nuevas formas de contar el mundo.
“Tres vidas” es una manifestación concreta del uso de distintas herramientas y procedimientos literarios para intervenir desde la literatura. Así como, más adelante, escribiría “Q.E.D. las cosas como son”, historia de tres mujeres de vacaciones, historia de tres parlamentos que reflexionan sobre los vínculos, la sexualidad, aquí también se relatan las vidas de tres mujeres, sirvientas, que se esfuerzan por ayudar a los otros aun disolviendo sus vidas en ello.
Estos tres relatos de vida están marcados por la clase y raza ya que una de las criadas es negra y todas ellas han pasado su vida al servicio y cuidado de otros, mujeres ricas u hombres profesionales.
“Es extraordinario cómo a los pobres les encanta pedir consejo a las personas amables y de una posición social superior, que leen libros y que son buenas.”
El narrador de estas tres historias interpela al lector con un “recuerden” que aparece como elemento que hilvana los párrafos que nos llegan como un mantra que se repite, a veces exacto al anterior. Es como si, por un efecto recursivo constante, se fijaran las caracterizaciones de cada criada: Anna, Melancta y Lena.
Ellas son de una manera por tres o cuatro atributos que las definen y eso las fija en un espacio y en un comportamiento delimitado. No pueden hacer o ser otra cosa.
Mientras leía la historia de Melancta, la más extensa de las tres, recordé la caracterización que hace Sherwood Anderson en “Risa negra” de los negros cuando festejan y bailan con la música y ríen, como una característica propia de la raza. Aquí se achaca a Melancta su libertad sexual, sus salidas nocturnas y el disfrute (se repite que le gusta “vagabundear”).
“Me refiero a la manera en que se comportan muchas personas de color. En lugar de trabajar con empeño y preocuparse por su trabajo (…) las personas de color andan de aquí para allá, beben y hacen todo lo malo que se les ocurre, y no porque les guste la maldad, sino solo por vivir una experiencia excitante.”
Por esta especie de fijación en el modo de ser de cada uno, los vínculos son complejos e inamovibles, por momentos automatizados. La relación de Melancta con un médico se vuelve, en un punto, inviable. Melancta es vista como una mujer inestable, con deseos impropios, e irreconciliables con las expectativas de este hombre que no puede moverse de la mirada social y de lo que “es correcto”.
“Tres vidas” es una novela que denuncia, desde sus nuevas formas en el lenguaje, un modelo decimonónico que está empezando a resquebrajarse, y en esa repetición sentimos el hartazgo de ciertas convenciones que se disolverán en las puertas del nuevo siglo. VER EN IG

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