RESEÑA "UN MÉTODO DEL MUNDO", MARIE GOUIRIC
“La escritura es la única justicia que tengo para amar el mundo, mi amante más fiel y más violento.”
Llegué a Gouiric a partir de un podcast, “La inquietud” (CCK), en el que la entrevistaron Fabián Casas y Marina Mariasch, y me gustó su doble rol de docente y poeta y, especialmente, su concepción de la poesía. Así llegué, entonces, a “Un método del mundo”.
En los poemas el lenguaje da cuenta de los modos de abordar el mundo, las posibilidades de contar lo mínimo, lo cotidiano, escenas que vive cualquiera de nosotrxs y también las emociones más profundas e íntimas y hasta un poema nombrado “Ley 26.485” (Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres).
Como en “Ojalá siempre seas mi amiga” donde aparece esta maestra que reflexiona sobre el desgaste y la rutina que se traga todo, y que se impone en la urgencia:
“Y quiero decirles a mis alumnos que me perdonen
por las veces
que en vez de pedirles que me escuchen
les digo que se callen.
(…)
Tratarlos de usted. Señalarles la vergüenza.
enojarme con el desgano.
calentarme con el desamor que tienen por las cosas
que a mí se me viene a ocurrir
que están buenas.”
Me gustan sus poemas largos, casi como micro relatos, que ahondan en las sensaciones, sin apuro, detenidos en cada sentimiento.
En “Un poema de amor o el origen de la vida” pasa eso. Transcribo algunos fragmentos:
“Arruinar algo
en el deseo de mejorarlo
es un acto de amor.
Y qué sería de nosotros sin los deseos
Y las cosas arruinadas.”
(…)
“Es lindo creer que el miedo
no le quita a las cosas su sabor,
como el agua el gusto a río,
pero no.”
También hay una mini colección de poemas sobre sobre la naturaleza (“En el fondo del cielo viene la tormenta”) y el juego con distintos sentidos como “En el fondo de mi casa hay un necesero” que
“ …nos da tanta cantidad de necios como para hacer dulces y jaleas. (…)
Las chicas lindas de la cuadra saben elegir los mejores necios,
morderlos con dulzura,
poner varios en sus manos suaves.”
Y otros más urbanos, muy cinematográficos, se desplazan por las calles como en “Así quieren algunos lugares sus cosas” o “Estar lejos no es desaparecer” donde hay luces nocturnas, faroles, hoteles, parrillas, asados con amigos, bicicletas, cerveza y fernet sin fin.
Leí “Un método del mundo”, un poema detrás de otro, y después volví muchas veces, en cualquier día, a cualquier página. Porque esos poemas siempre se ven “nuevos”, porque están listos para darnos cada vez una imagen o idea en la que podemos reconocernos. VER EN IG

Comentarios
Publicar un comentario