RESEÑA “VAQUERA INVERTIDA”, MCKENZIE WARK


❤️‍🔥“SOY COMO EL AVE LIRA*”

*ave lira: cantan tan bien como cualquier pájaro, y pueden hacer las voces de más de uno. Imitan incluso cosas humanas: alarmas de vehículos, juguetes para niños.

“Hay un mundo invertido en el que las cosas se convierten en otras cosas, ni mejores ni peores: diferentes.”

McKenzie Wark participó del último Filba y presentó “Vaquera invertida”, un libro con una clara marca autobiográfica, casi en clave de diario, en el que registra su vivencia del deseo y su sexualidad, desde la adolescencia hasta hace pocos años, en los que inició su transición hacia su nueva identidad de género como mujer.

“El cuerpo femenino, ese yo que es otro, brotó de vuelta hasta la piel, la superficie, e insitió en quedarse ahí. En lugar de no existir como humano a medio tiempo, transicionar a existir, todo el tiempo, como algo que ya no fingiría ser un hombre.” (pág.209)

Wark relata sus experiencias con distintas parejas sexuales, en algún caso intensas y hasta violentas, como un modo de deseo de desaparecer, de irse de ese cuerpo que les es tan ajeno, incómodo.

El recorrido por los años de juventud en Newcastle, Australia, tiene como telón de fondo la música, la vestimenta y los gestos de cada década: el hippismo y el “flower power” de los 70, la música disco en los 80, la aparición de Bowie y Prince como dioses andróginos a imitar. Pero también las drogas de moda en cada época, los antros por los que circulaba Wark, acompañando a sus amantes, los sex shops en los que trabajó, y la aparición del Sida como un monstruo voraz que liquidaba a sus amigxs.

Las reflexiones y sentimientos más descarnados se encadenan con citas textuales de referencias académicas a los que Wark admira: Paul B. Preciado, Jean Genet, Glen Hennesy, Donna Haraway, Aimé Césaire, Guy Debord y otrxs.



También, en el intento de comprender qué le sucede, qué es esa incomodidad con su cuerpo, con lxs otrxs y con el mundo, despliega un glosario utilizado en los 80 y 90 en los que Wark denomina “cultura gay de Sidney”: términos como “clon”, “fish”, “kink” conforman la precuela de lo que, más adelante, será el mundo “queer”. Se vuelve inevitable y necesario nombrar aunque se detesten las etiquetas.

“Yo reducido a mera carne que late y se estremece, desprovista de sujeto, género, identidad. Puro ser. Qué difícil es permanecer fuera de uno mismo.” (pág. 70)

Después de muchos años llega la paz, la determinación y la necesidad de transicionar, de anclarse en ese sujeto que no exige verse desde afuera, desde la ajenidad, desde la impostura o la complacencia al resto. Wark se planta en el mundo con su nuevo manifiesto:

“Me presento. Me presento como trans. (…) ¡Hola mundo, soy trans! (…) La decisión que tome fue saltar del acantilado de la masculinidad, y espero flotar.” (pag 211)

Wark hace un viaje interno de la inquietud a la quietud, de la euforia y la dispersión a la conciencia absoluta y feliz de habitar un ser que la representa, un cuerpo transicionado que le es “suficientemente auténtico”, en sus palabras.

Este libro fue un shock, lleno de adrenalina y emoción, me sacudió completamente. Lean a McKenzie Wark! 🔥❤️🙌. VER EN IG 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"LA MALA COSTUMBRE", ALANA S. PORTERO

"LAS REGLAS DEL MIKADO", ERRI DE LUCA

"DIME UNA ADIVINANZA", TILLIE OLSEN